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Con motivo de conmemorarse el Día Internacional Contra la Hepatitis, el Dr. Fernando Mozún Tamborenea, médico clínico e infectólogo, recientemente incorporado al staff del Hospital Capredoni, brindó detalles acerca de esta enfermedad.

La hepatitis es una inflamación del hígado, causada muchas veces por una infección viral, que afecta a alrededor de 424 millones de personas en el mundo, según datos de la OMS. La infección puede derivar en una falla hepática aguda, cirrosis y cáncer de hígado. Si bien en el mundo los casos de Hepatitis van en aumento, en Argentina, a partir de la incorporación de las vacunas contra la Hepatitis A y B en el Calendario Nacional de Vacunación, de carácter gratuitas y obligatorias, se ha marcado un rápido y drástico descenso en el número de casos.

¿Cómo podemos prevenir la Hepatitis?

Además de la prevención por vacuna, que tiene un impacto positivo fenomenal, podemos prevenir la Hepatitis de diversas formas. 

Se puede prevenir la Hepatitis B y C de transmisión horizontal (transfusiones, contacto directo por vía sexual, punciones por cirugías, tatuajes, acupuntura, uso de drogas recreativas, etc.) evitando algunas de esas prácticas o haciéndolas de forma segura. Para la Hepatitis A, es fundamental prevenir la vía fecal-oral por manos sucias, agua y alimentos contaminados con materia fecal que es lo que más se ve en los niños, fundamentalmente en aquellos que conviven en malas condiciones de higiene y hacinamiento.


¿Cuáles son los síntomas?

Se pueden manifestar de forma aguda, con dolor de panza, fiebre, náuseas y vómitos, coloración amarillenta de la piel y mucosa, falta de apetito, pérdida de peso, o puede ser totalmente sin síntomas, y por tanto, se puede diagnosticar sólo con un examen de laboratorio. El mismo se realiza mediante extracción de sangre.

¿Hay tratamiento para esta enfermedad?

Hay tratamiento farmacológico para Hepatitis “B” y “C”. Por suerte para los pacientes con Hepatitis “C” -antes los tratamientos eran prolongados y con muchos efectos adversos y sin grandes resultados- hay tratamientos más sencillos, menos tóxicos y con una taza de curación mayor al 90%, con lo cual es un dato muy positivo para todos los que están afectados de forma crónica. En cuanto a la Hepatitis “B”, no todos los pacientes que la tienen deben tratarse, ya que muchos de ellos se curan de forma espontánea. Por ejemplo, en lo niños que se enferman, la enorme mayoría cura espontáneamente; eso no quiere decir que no tengamos que vacunarlos igual, porque hay que prevenirlo. En los adultos, la taza de portación y enfermedad crónica es bastante mayor.
La Hepatitis A no tiene un curso crónico por lo tanto es aguda, se cura o puede evolucionar con falla hepática, necesidad de trasplante y/o muerte.
Ante cualquier duda sobre vacunación, contactos de riesgo o necesidad de saber si uno está infectado con virus A, B o C, consulte con su médico de cabecera, quién le va a indicar las vacunas adecuadas y le va a pedir los análisis necesarios de acuerdo a su situación clínica. Y si aún quedan dudas, puede consultar con un especialista.